martes, 3 de agosto de 2010

TRES HOMBRES Y UN MARTILLO




   Ayer vi en televisión un reportaje sobre un video que estaba causando sensación en Youtube. Su nombre es "Tres hombres y un martillo". En el se muestra como dos jóvenes ucranianos de 19 años mataban a martillazos a un señor de aproximadamente cincuenta años de edad. Dichos jóvenes, en quince días mataron a 21 personas, con su martillo amarillo, grabando en video muchos de estos asesinatos. En el programa televisivo se mostraba como estos asesinos en serie esperaban a sus victimas y las escogían en forma aleatoria, y se desprendía de sus palabras de que mataban por el solo placer de hacerlo, y por la sensación de poder que esto les producía. Me llamo la atención de que ambos provenían de familias bien constituidas pertenecientes a la clase media, y al parecer no tenían carencias de ningún tipo. Se les hicieron exámenes psiquiatrícos, que establecieron que no estaban locos.Me hizo pensar y me dio pena el vacío valorico en el que nos estamos desenvolviendo.
   Respecto de lo anterior, creo que urgentemente necesitamos como sociedades fomentar una base valorica que impida que cosas como estas vuelvan a suceder. Lamentablemente en culturas como la nuestra , en las que todo el mundo esta mas preocupado de acumular bienes que en crecer como personas, esto es casi imposible. Sin embargo, si podemos cambiar nuestro entorno inmediato, y si muchos de nosotros cambiamos la mirada, utopicamente, podemos cambiar nuestra sociedad. Desde ahora, que no nos de vergüenza hablar de valores.
   Por otra parte, tenemos que mejorar nuestra respuesta como sociedad frente a aquellos que no respetan las otras formas de vida. No me refiero solo a los asesinos en serie, sino que a todos los que egoistamente pasan a llevar a quienes los rodean, causándoles daño. Existe gente que se mueve dentro de los espacios sociales con una actitud de prepotencia y desprecio por las reglas, y lamentablemente en la practica lo hacen con impunidad. No sacamos nada con que nos digan que tenemos derecho a hacer esto y lo otro, a pasear de noche, a salir a divertirnos, si en la practica no lo vamos a poder hacer por miedo a que nos pase algo si nos encontramos con uno de estos seres.
    Existe un autor, de apellido Goldsmith, quien vivió los horrores de la Segunda Guerra Mundial, que establece que no tenemos mas derechos que aquellos que podemos hacer que se respeten por la fuerza. Ojala que Goldsmith este equivocado.

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